Cuando las puertas se cierran

“Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia;  y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió.  Y pasando junto a Misia, descendieron a Troas.”  Hechos 16:6-8

Una puerta cerrada no siempre tiene que abrirse, tenga la seguridad que Dios abrirá otra más grande

Estar esperando pasar a un lugar y encontrar una puerta cerrada es muy angustiante. Las puertas sirven para entrar o para salir. El apóstol Pablo sabía lo que era que las puertas se cierren. El y su equipo misionero tenían todo para llevar el mensaje del evangelio y en dos oportunidades el Espíritu Santo les dijo NO. Esto hizo que se quedaran en el puerto de Troas.

El apóstol Pablo y su equipo misionero debieron de sentirse muy extraños de que la puerta para ir a evangelizar no se abriera. Posiblemente reprendieron al enemigo por obstaculizar la obra del Señor, hasta que dieron por un hecho que no era obra del enemigo sino de Dios, y el Espíritu Santo les habló. La biblia no específica cuantos días estuvieron en Troas, pero podemos estar seguros que el apóstol y los demás ministros no se movieron hasta que Dios les diera la señal de partida.

Cuantas veces esperamos que Dios abra alguna puerta, ya sea para libertad, para empleo o para diferentes propósitos, y esa puerta simplemente está como sellada, como si no existiera la llave.

Es probable que Dios quiera tratar con sus hijos, hacer que se detengan por un momento para hablar. Parte de esta conversación puede ser un pecado no confesado, un cambio en la dirección que la persona creía pero que no es la que Dios decía, o un tiempo de vigilancia espiritual para que las decisiones que se vayan a tomar sean seguras y efectivas.

Cuando a usted se le cierra una oportunidad, Dios tiene una razón. Cuando rendimos nuestra vida a Dios, puede ser que haya que esperar más para tomar una decisión, pero hay una garantía que lo que viene será de gran bendición. Una puerta cerrada no siempre tiene que abrirse, tenga la seguridad que Dios abrirá otra más grande.

Reflexiona Sobre Esto

  • ¿Ha hablado con Dios cuando alguna puerta no se abre en su vida?
  • ¿Las decisiones que va a tomar son dirigidas por el Espíritu Santo?

Lectura Del Día

2 Corintios 2: 12-17 (NVI)

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